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El arte musulmán.

 

 

http://www.mapsofwar.com/ind/history-of-religion.html 

NACIMIENTO Y EXPANSIÓN DEL ISLAM

http://www.slideshare.net/canfora/arte-islmico 

INTRODUCCIÓN 

La expansión islámica es un fenómeno muy complejo en el que no se deben tener encuentra una sola variable. La religión, la etnia, la civilización o el ansia de riquezas son explicaciones parciales de un mismo fenómeno. Una de las características más sorprendentes de la expansión islámica es su rápido desarrollo. Desde las primeras predicaciones, hacia el 612 hasta el fin de los Omeyas en el 750, cuando dominan desde la península ibérica hasta el río Indo, han pasado tan solo 138 años.

El islam es, ante todo, una religión fundada por Mahoma a comienzos del siglo V. La figura de Mahoma es un tanto legendaria y desconocida. Nace en una familia de comerciantes acomodados. Recibe sus primeras revelaciones hacia el 610; hacia el 612 comienza la predicación. Durante los primeros años sólo la mujer de Mahoma, Jadíya, su esclavo Alí Zayd, su suegro Abú Bakr y su yerno Omar, estuvieron al tanto de las revelaciones y le apoyaron.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mahoma.htm

Las gentes a las que predicó Mahoma eran nómadas del desierto, de religión animista y politeístas, entre los que había gran número de santones, magos y profetas. Pero en Arabia también había civilizaciones sedentarias, como la de Saba en el sur de la península. La región es pobre y está un tanto asilada. Solo en el sur había una civilización rica, agrícola y sedentaria, aunque en decadencia. En el norte predominaban los pueblos nómadas, con fuertes vínculos tribales. La tribu será un elemento fundamental en el mundo islámico.

Sin embargo, Arabia no es una región tan aislada como pudiera parecer, ya que los nómadas beduinos del desierto tenían relaciones con los países limítrofes. Había entre ellos cristianos y judíos, aunque predominaban los animistas politeístas que creían en la existencia de semidioses y adoraban a la piedra de la Kaaba. La Kaaba estaba situada en La Meca y era un motivo de peregrinación para todos los árabes. Estas influencias se notan en la religión islámica: el cristianismo y el judaísmo constituyen la base moral e ideológica del islam, se les considera religiones hermanas, al ser monoteístas y tener un libro revelado.

Cinco son los pilares del islam o faraid, que se consideran fundamentales y son el centro de la vida de la comunidad. La primera obligación es la kalima, la ilaha ila Alá «No hay más Dios que Dios», la profesión de fe o testimonio: No hay más dios que Dios y Mahoma es su enviado. La segunda obligación es el salat, la de las cinco oraciones diarias. El tercer precepto fundamental es el zakat, entregar limosna . El cuarto es el ayuno del mes del Ramadán, y la quinta obligación es la hach, la peregrinación a La Meca. Aunque no es un principio también es obligación de todo musulmán proteger el islam: la yihad.

La ley islámica vienen descrita en la saría. La saría es código detallado de conducta, o los cánones describiendo los modos del culto; los criterios de la moral y de la vida, las cosas permitidas o prohibidas, las leyes separadoras entre el bien y el mal. Las fuentes de la saría son el Corán y el hadiz. Si el Corán es una revelación divina, (el din), el hadiz es un recuerdo de las instrucciones dadas por Mahoma y de sus memorias. Los textos recopilados por Malik, Bujarí, Muslim, Tirmidzi, Abú Daúd, Nasai e Ibn Majah son consideradas como las más auténticas. Por otro lado, la suna es una recopilación de lo que dijo e hizo el Profeta. Existen cuatro escuelas de pensamiento jurídico, o fiqh, que son interpretadiones de la saría: el fiqh hanafi que es el fiqh recopilado por Abú Hanifa Numán Ibn Tabit, ayudado por Abú Jusuf, Mohamed ach Chaibani, Zufar y otros, todos conocidos por su gran conocimiento de los problemas religiosos. Es conocido bajo el nombre de la escuela hanofo del fiqh. El fiqh malikí: del andalusí Malik ibn Anás al-Asbahi. El fiqh yafí: fundada por Mohamed ibn Idris al-Yafí. Yel fiqh hambali: fundada por Ahmed ibn Hambal. Todos ellos fueron elaborados, en su forma actual, durante los doscientos años siguientes a la muerte del Profeta. De otra parte el tasaúf juzgará las oraciones desde el punto de vista de la concentración, devoción, pureza de las almas y del efecto de las oraciones en la moral y los modales. Así el tasaúf mide el espíritu de obediencia y sinceridad, mientras que el fiqh vigila las reglas que se deben seguir hasta en sus menores detalles.

LA MECA Y MEDINA: EXPANSIÓN DEL ISLAM 

La Meca era una ciudad comercial dominada por la oligarquía mercantil. Era el lugar en el que vivía Mahoma y donde estaba la Kaaba. Estas circunstancias la convertían en una urbe ideal para comenzar la predicación de una nueva religión. Mahoma participa en la vida política y comercial de la ciudad, aunque la suya no es una de las familias más influyentes.

En el 610 comienzan las revelaciones y las visones proféticas, y en el 612 la predicación en su ciudad. Mahoma predica una fe monoteísta y antiidólatra, lo que entraba en conflicto con los intereses de la oligarquía de La Meca, ya que buena parte de sus ingresos provenían de la peregrinación para ver la Kaaba, donde además estaban reunidos todos los dioses de las tribus del desierto. Esto le creó problemas con la oligarquía, y en el 615, ante la persecución contra sus seguidores, aconsejó a algunos de ellos que se refugiasen en Abisinia, lo que dará origen a las primeras discrepancias. En el 619 muere su tío Abú Talib jefe del clan al que pertenecía Mahoma, con lo que se quedó sin su protección. Fue entonces cuando la persecución contra Mahoma y sus seguidores se hizo más intensa.

Ante el hostigamiento sistemático, Mahoma decidió emigrar a otra ciudad y buscar la protección de las tribus nómadas. Se decidió por, Yatrib, una ciudad agrícola en el centro de Arabia. En Yatrib había dos etnias, judíos y árabes, enfrentadas. Las negociaciones de Mahoma para entrar en la ciudad le dejaron como árbitro y máxima autoridad de la misma. Los árabes constituirían al umma en la que todos debían ser solidarios. La ciudad se llamaría Media al-Nabí (la ciudad del profeta). Desde el 620, a pesar de las persecuciones, las conversiones aumentaron entre los nómadas beduinos del desierto. En el 622 la situación se hace insostenible para Mahoma, y decide emigrar. Esta emigración se llamará la Hégira y será tomada como el comienzo del calendario musulmán. Medina se convierte rápidamente a la religión que predica Mahoma, ya que la nueva fe les permite superar sus diferencias tribales y actuar solidariamente. En Medina se creó el primer centro de oración propio de la comunidad: la mezquita.

Una vez establecido en Medina, las relaciones con los judíos comenzaron a ser difíciles. Hacia el 624 les expulsa de Medina, establece que se debe rezar mirando a La Meca y que el Corán es la única palabra de Dios.

La falta de recursos de los seguidores de Mahoma les empuja a comenzar una serie de pillajes contra las caravanas que van a La Meca, lo que se ha mitificado como una guerra, al mismo tiempo que Mahoma continúa predicando entre los nómadas beduinos del desierto, donde consigue muchos adeptos.

La Meca ve el peligro que suponen los ataques contra las caravanas, y en el 627 emprende una guerra contra Medina; pero fracasa. A partir de ese momento, los mahometanos comienzan su ofensiva, más organizada. En el 628 deciden hacer una peregrinación a La Meca, pero su oligarquía negocia con Mahoma para que no entre en la ciudad hasta el año siguiente, y sólo durante tres días, y se firma una tregua de 10 años. El éxito de Mahoma provoca que algunos clanes de La Meca se unan a su causa. Su ejército aumenta, y en el 630 conquista La Meca y declara el templo de la Kaaba lugar sagrado. Mahoma destruye todos los ídolos, excepto la Kaaba, Abraham, Jesús y María. El triunfo de Mahoma es completo.

Desde ese año, la religión musulmana comienza a crecer gracias a los nómadas beduinos que la propagan por toda Arabia. El 8 de junio del año 632 muere Mahoma. Poco antes de morir había designado a Abú Bakr para que le sustituyera como guía en la oración del viernes, pero no determinó cómo debía realizarse su sucesión.

La creación del Estado islámico: la primera expansión

Uno de los motivos que más influyó en la rápida difusión del islam fue la creación de un Estado musulmán, ya que tras la creación del mismo sólo los seguidores de Mahoma podían gozar de todos los derechos y pertenecer a la umma.

Durante su estancia en Medina, Mahoma dicta una serie de leyes y normas para organizar la ciudad y la comunidad, que luego pasarán a formar parte del Corán. En el Corán se establecen cinco pilares básicos que todo buen musulmán debe seguir: Alá es el único Dios y Mahoma su profeta, la oración, la limosna, el ayuno en Ramadán y la peregrinación a La Meca.

Tras la muerte de Mahoma se perfilaron dos sucesores, con los mismos derechos: su suegro Abú Bakr y su yerno Omar. Para designar sucesor, o califa (título que tendrán en adelante los sucesores de Mahoma), se despreció la línea consanguínea, que legitimaba a Alí como califa, y se impuso el criterio de Omar, que refrendaba a los fieles seguidores de Mahoma. Así, el primer califa fue Abú Bakr en el 632, que moriría en el 634. Abú Bakr hubo de sofocar las corrientes centrífugas, y durante su gobierno el islam se extendió, definitivamente, por toda Arabia.

El califa debía ser el custodio y protector de la Fe, debía gobernar sobre los hombres y los territorios, para lo que precisaba nombrar gobernadores o visir, y jueces o cadí. Los califas dirigieron su comunidad desde Medina, pero en cuanto su imperio creció se trasladaron a Damasco.

El segundo califa fue Omar (634-644), el auténtico creador del Estado islámico. Se preocupó por incrementar las tierras bajo control musulmán e inició una campaña de conquista dirigida a territorios que no estaban habitados por árabes. Incorporó: Egipto (639- 642) y el norte de África hasta Túnez, Mesopotamia (629-632), la Persia sasánida que había resistido a los romanos, y las tierras hasta los límites del Imperio bizantino (630-642). Bizancio se deshacía en luchas internas tras la muerte de Heraclio, en el 641. En el 636 toma Damasco, la futura capital califal.

Para gobernar los nuevos territorios hay que crear un nuevo Estado. Para administrar las regiones se pone al diván, encargado del registro de los musulmanes combatientes, que recibían una asignación del Estado, ya que se les prohibía tener propiedades en las tierras conquistadas. Las zonas conquistadas pertenecían al Estado, y los agricultores eran arrendatarios de él, aunque algunas tierras las explotaba directamente. Pero también se distinguían los territorios según hubiese sido la conquista. En los países que se rendían, los propietarios conservaban sus posesiones, y los que se convertían pasaban a ser protegidos (dimí), los cuales tenían que pagar una renta, que recaudaba el diván. El diván, además, recogía el diezmo o zakat. El poder político y militar de las provincias se entrega a un valí. De todas formas, los musulmanes trataron de mantener las estructuras anteriores en las tierras conquistadas. Con la conquista del Imperio sasánida y Egipto, los musulmanes, en su mayoría beduinos, se hacen sedentarios, ya que son civilizaciones con grandes ciudades. En los territorios que había que conquistar por la fuerza se confiscaban las propiedades.

En el 644 muere asesinado Omar y le sustituye el tercer califa: Otmán (644-656), de la familia Omeya. Otmán hubo de luchar por el califato con Alí. El asesinato de Omar desmitificó la figura del califa y aparecieron disensiones. Los seguidores de Alí serán lo chiítas. Bajo el califato de Otmán se terminó la organización del Estado, y se fijó la redacción definitiva del Corán. Durante el califato de Otmán aparecieron las primeras disensiones entre los musulmanes árabes y los no árabes, sirios principalmente. Otmán permitió a los árabes tener propiedades fuera de Arabia. Los problemas para gobernar las tierras conquistadas le inclinaron a permitir, a los árabes, la creación de grandes propiedades territoriales, de carácter semifeudal. Fue en este periodo cuando su familia toma los mejores puestos de la Administración. Al frente de las provincias se puso a un emir, que era gobernador, jefe del ejército y de la policía, y la máxima autoridad. Otmán continuó la expansión musulmana por Persia y el norte de África. Se organizó la primera flota musulmana en Alejandría, en el 649, y comenzaría la expansión por mar. En el 649 caería Chipre y pondría en jaque a la flota bizantina. En realidad fueron los sirios quienes organizaron la flota musulmana.

En el 656 Otmán es asesinado por un partidario de Alí, y este es nombrado califa (656-661). Surge así la primera fitna, o ruptura, de los musulmanes: los chiítas, partidarios de Alí; y los sunitas, partidarios de la suna o tradición ortodoxa, encarnada en los Omeyas. Alí fue califa después de vencer en una guerra civil. Durante la guerra se separaron del bando de Alí un grupo integrista minoritario que abogaba por la igualdad entre todos los musulmanes independientemente de su origen, fueron los jariyíes. El islam estaba dividido en tres grupos irreconciliables. Las conquistas de Alí fueron pocas, ya que estaba muy ocupado consolidando su poder. Alí no encontró apoyo ni en Medina ni en La Meca, por lo que trasladó la capital del califato a Kufa. En el 661 Alí es asesinado por un jariyí: los Omeyas ya no tendrían competidores. 

Los Omeyas

El oponente de Alí en la guerra civil fue Moavia, familiar de Otmán y valí de Siria, el auténtico fundador de la dinastía omeya, ya que hace el califato hereditario. Alí nunca tuvo influencia en todo el islam. Fue Moavia quien obtuvo el favor de Medina y La Meca, y quien controlaba el occidente. Moavia fue proclamado califa tras la muerte de Alí en el 661. Todos los Omeyas tendrán que luchar contra las disidencias chiíes y jariyíes, pero sus califatos serán, en general, esplendorosos. Sobre todo entre el 685 y el 715, época de máximo esplendor.

Moavia (661-680) reestructuró el Estado islámico para hacer de él un sistema aún más centralizado. Traslada el califato a Damasco en el 661, una ciudad mucho mejor comunicada que Medina. Para aplacar los descontentos, da a los jefes de las tribus una nueva dignidad, y crea el Sura, un consejo consultivo que, además, debía aceptar la designación del sucesor del califa. El sucesor debía ser uno de los hijos del califa. El nuevo Estado islámico era semejante al bizantino o al persa, y dominará todo el mundo árabe.

Los sucesores de Moavia: Yazid (680-683), Moavia II (683-684) y Marván (684-685) ocuparon el poder durante cortos periodos de tiempo, lo que activó las disidencias internas. Hubo de ser un califa más enérgico Abd al-Malik (685-705) quien impusiese la paz. Se considera el 693 el año de la reunión, por lograr establecer un poder fuerte bajo su autoridad. Este califa hizo las primeras acuñaciones de moneda islámica, profesionalizó el ejército y continuó las conquistas.

Sin embargo, el imperio había crecido mucho, y su sucesor Valid I (705-715) no pudo controlar todo el territorio. En el 711 se conquista la península ibérica sin pedir permiso a Damasco. Sin embargo, los califas de esta época pudieron consolidar el poder.

Pero los conflictos internos no habían sido extinguidos, y Marván II (744-750) tendrá que enfrentarse a una crisis que, a la postre, será el fin de la dinastía. La oposición se reunió en torno a la familia de los Abasíes, vinculados a Mahoma a través de su tío Abás. En esta familia se concentró la disidencia chií y todas las minoritarias, con lo que obtuvieron un poderoso ejército con el que enfrentarse a los Omeyas. En el 749 Abú-l-Abás al-Safá se proclama califa en Jurasán e inicia una guerra civil contra el califa omeya. Al-Safá vence a Marván II en Zab, e inicia una violenta represión contra su familia. De esta represalia sólo se libró el joven Abderramán, que reconstruirá la dinastía en Córdoba. Es el fin del califato omeya de Damasco.

Los Abasíes

Los Abasíes son más unos líderes religiosos, imanes, que gobernantes. Los califas abasíes dejarán el gobierno en manos de sus visires. Esta dejadez del gobierno provocó el desprestigio del califato y favoreció que aparecieran otros califas, como el fatimí en el norte de África (909), o el omeya de al-Ándalus (929). De todas formas, la unidad ya se había roto con la instauración, en el 756, de un emirato omeya en Córdoba.

Al-Safá (750-754) se dedicó, sobre todo, a perseguir a los fieles a los Omeyas, apartándoles del gobierno de las provincias. Al-Mansur (754-775) le sucedió en el califato. Se enfrentó a los chiíes y los jariyíes, que consideraban que se les había apartado del poder, e iniciaron una revuelta en el 755. Los jariyíes se establecieron en El Cairo en el 758, creando un territorio autónomo. Pero en el 760 fueron derrotados por las tropas califales. No obstante, fundaron un emirato en Tahert, en África. En el 762 al-Mansur funda Bagdad (la ciudad de la paz) y traslada allí la capital del califato. Durante la época abasí es la familia Barmakí la que controla el visirato, hasta su caída en desgracia en el 803.

A la muerte de al-Mansur se abre un periodo de luchas por el califato que llegan a la anarquía total entre el 809 y el 813. Ese año logra imponerse como califa al-Mamún (813-833) que inició una época de esplendor intelectual. El siguiente califa es al-Mutasim (833-842) que no pudo mantener el califato en Damasco y se trasladó a Samarra, en el 835. Harto de las intrigas de su guardia personal, la sustituyó por mercenarios extranjeros, bereberes y turcos. Los mercenarios trucos acabaron dominado al califa, y a la institución califal, quitando y poniendo califas a su antojo. Puede considerarse como último califa abasí a al-Mutauakil (847-861). Después de él los califas apenas tienen autoridad, y son más que nada una ficción. En 1258 la invasión mongola obliga al califa a refugiarse en El Cairo. En 1299 Osmán I se hace con el poder y funda la dinastía de los Otomanos que acabarán por conquistar Bizancio, en 1453. El imperio musulmán comienza a perder territorios y los califas no tienen ningún poder. No obstante, la ficción se mantendrá hasta 1517, cuando los Otomanos legalicen su poder.

La expansión islámica

Una de las características de la expansión musulmana es su rapidez, y su persistencia en los países ocupados. Se conquistan vastísimos territorios, con muy pocos medios, que hay que gobernar de una manera diferente a como se gobierna una tribu. Las causas que explican la expansión son confusas, y muy a menudo insuficientes. En principio, los pueblos conquistados por los musulmanes no están obligados a la conversión, aunque deben pagar impuestos. La suya es la imposición de una hegemonía política y económica. Se pude considerar como un intento de la población nómada de controlar territorios más ricos y fértiles.

En la época de la expansión musulmana se puede observar la decadencia y la desintegración de todos los grandes imperios que rodeaban Arabia, y que mantenían sometida a la zona: Roma, Bizancio y Persia. Además, los pueblos nómadas beduinos asumen una conciencia panarábiga, gracias al islam.

Las primeras conquistas suponen una afirmación de la soberanía política árabe en la zona. El Estado islámico ofrece estabilidad política a la región y en principio una escasa islamización de las estructuras del poder. Sin embargo, los propietarios de las zonas conquistadas se convertirán al islam muy pronto, ya que ello implica acceder, o conservar, el poder político y económico. Con el tiempo, el Estado se irá haciendo más islámico e intransigente, y se perseguirá a los infieles. Sin embargo, ésta también es la época en la que termina la hegemonía árabe sobre el Estado islámico.

La estructura tribal de los beduinos y los bereberes, otro pueblo nómada islamizado, llevará a profundos conflictos dentro del islam por la hegemonía del clan y la tribu, dentro de la sociedad; a pesar de la umma y el concepto igualatorio de todos los creyentes. El Estado islámico se desintegrará en múltiples estados de carácter plenamente feudal, al igual que los reinos cristianos.

La conquista de Oriente

La expansión fuera de Arabia comienza muy pronto, en el califato de Abú Bakr. En el 633 se conquista Iraq. En principio son simples razias dentro de un estado en descomposición, como era el Imperio persa, dominado por la anarquía. Los grupos nómadas que asolaban el país fueron formando una guerrilla que terminó por controlar la zona, con el permiso del califa. Las nuevas conquistas siempre debían estar autorizadas por el califa.

Las tribus islámicas que se instalaron en el valle del Tigris y el Éufrates verían como la población les facilitaba su labor, ya que ellos ofrecían estabilidad política frente a la anarquía que reinaba en el Imperio sasánida. Los nuevos conquistadores fundarían flamantes ciudades, como Kufa y Basora, en el 638.

La invasión de Persia comienza en el 640, y en menos de diez años habrá caído el imperio que resistió a las tropas romanas. La arabización del país fue muy rápida, pero, además, ayudó a que las tribus nómadas que formaban el islam se hiciesen sedentarias, sobre todo en la época omeya. Persia perdió su religión zoroástrica y su independencia política, pero no su lengua ni su cultura, que a través del islam se extendería por todo el mundo.

La conquista de Siria, Mesopotamia y Armenia

Pero el imperio más coherente de la zona es el bizantino. Bizancio logra contener el avance de las tropas musulmanas, aunque pierde territorios. El Imperio se encuentra en graves dificultades económicas, y en plena campaña para reconstruir el Imperio romano.

El asalto del Impero bizantino se planea en Medina, a petición de la población, y comienza en el 633. La invasión se organiza como una auténtica campaña militar. La conquista de Siria es relativamente fácil, ya que cae en el 640. Desde aquí se organizan aceifas que llegan hasta el Cáucaso. La islamización de la sociedad es más lenta que en Persia, excepto en Armenia, pero el país se controla políticamente. Siria se convierte en una provincia con cierta autonomía, aunque está plenamente arabizada. Son los sirios quienes crean la flota musulmana y quienes apoyarán a los califas omeyas. Moavia hizo de esta zona su base territorial para crear una dinastía y un imperio, por lo que trasladó la capital del califato a Damasco en el 661. La cultura islámica se urbaniza definitivamente, será la civilización urbana de la Edad Media.

Conquista del Occidente: Egipto y el norte de África

Una vez consolidada Siria, se comienza la conquista de Egipto, que se librará así de la dominación bizantina, que le exigía impuestos muy elevados. La invasión de Egipto comienza en el 642, y apenas ofrece resistencia. En Alejandría se crea la primera flota musulmana, en el 649, que expulsaría del Mediterráneo a los piratas, pondría en jaque a la flota bizantina y aseguraría la navegación por este mar; con lo que se recuperaría el comercio. Esta flota les permitiría continuar la conquista por mar. En el 649 conquistarán Chipre y atacarán las costas mediterráneas del norte.

La conquista de Egipto planteó algunos problemas al islam. A diferencia de los territorios conquistados hasta entonces, Egipto tenía una raza y una lengua diferente, y totalmente extraña para ellos, además de una historia muy antigua y esplendorosa. Sin embargo, la arabización e islamización de Egipto fue muy rápida y profunda. Aquí se creará un tipo de mezquita que triunfará en todo el mundo islámico. En Egipto se irán asentando distintas tribus que irán llegando en sucesivas oleadas migratorias, durante 200 años.

En el resto del norte de África la población indígena es también mónada: libios, númidas, bereberes, etc. Pero la resistencia es mayor, aunque sea esporádica e ineficaz. Los musulmanes se hicieron rápidamente con el control económico y político de la región y su civilización se superpuso a la de los bereberes en lengua y cultura. Los bereberes asumen rápidamente la cultura islámica y se convierten en grandes defensores de la Fe, pero no se arabizan. La conquista del norte de África hizo el mundo islámico muy grande y Damasco comenzó a perder contacto con las tierras conquistadas. Se crea el Magreb cada vez más desvinculado de la capital del califato.

Las conquistas europeas: España, Francia e Italia

http://www.artehistoria.jcyl.es/historia/contextos/817.htm

La iniciativa de comenzar la conquista al otro lado del estrecho de Gibraltar no surge en Damasco, sino en el Magreb, por iniciativa del valí Muza y con apoyo de su jefe militar Tarif.

La invasión de la península ibérica comienza en el 711, durante el cenit de la dinastía omeya, con una expedición de Tarif, ordenada por Muza. La conquista comienza con muy pocos hombres. El reino visigodo se está descomponiendo. El rey don Rodrigo no es aclamado como rey por todos los nobles, y está en plena guerra civil para consolidarse en el poder. Además, el reino visigodo nunca llegó a controlar efectivamente toda la península. La invasión acabó con el Estado y la Corona. La tradición cuenta que los musulmanes fueron llamados por los opositores a Rodrigo para poner en el poder a Agila II. Tras la victoria de Guadalete, en el 711, los musulmanes no encuentran excesiva resistencia por parte de la población hispanovisigoda, ya que para ellos sólo significó un cambio de señor feudal, y algo más benigno. Muza se instala en Toledo en el 712, Tarif en Amaya y Guadalajara, y avanzan hasta las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. En el 714 tienen casi toda la península bajo su control. En el 722 (según la tradición en el 718) Pelayo detiene la incursión en Covadonga, al mismo tiempo que comienzan los problemas internos en el al-Ándalus, con lo que se consolida un reino cristiano en la península. Hacia el 732 los musulmanes comienzan a perder territorios al norte del Duero. Sin embargo, los musulmanes están plenamente asentados en la península y las conquistas consolidas. En el año 756 Abderramán I llega a al-Ándalus e independiza el territorio de los califas abasíes, creando un Estado unitario.

En el año 714 Tarif, desde Barcelona, lanza aceifas contra el territorio francés. A veces se enfrentará a tropas regulares. Las conquistas árabes son imparables y están atacando el corazón del reino franco de Carlos Martel. En el 721 el valí al-Sam toma Narbona y asedia Tolosa, pero es derrotado. En el 732 Abd al-Rahmán al-Gafiqi ataca Poitiers, pero cae derrotado ante Carlos Martel. Este revés significa la detención definitiva de la expansión. Los éxitos militares contra los cristianos disminuyen, y los problemas internos aumentan.

En el año 827 los musulmanes ocuparán Sicilia. El dominio del mar es absoluto, ya que se lo han arrebatado, definitivamente, a Bizancio. Aunque en el 1060 es reconquistada por los normandos, lo que marca la desaparición de las incursiones musulmanas en Italia.

Las conquistas orientales

El islam también se expande hacia el Oriente por el Asia central y la India. En el año 670 se ocupa Afganistán, que es dependiente, culturalmente, del Asia central. Allí domina el budismo y el zoroastrismo, y está bajo la influencia del Imperio chino. La cultura y la población asiática es totalmente diferente a la musulmana, y ofrecieron una resistencia feroz a la invasión, pero pudieron dominar el territorio. La conversión al islam implicaba la exención de los tributos exigidos a los infieles, pero la islamización no es completa.

En el 750 se produce la revolución abasí contra los Omeyas. El califato se traslada a Bagdad en el 762 y la unidad del islam se viene abajo. Sin embargo, la religión se universaliza. Es entonces cuando se emprende la conquista de la India, muy difícil. La India no se arabiza, aunque sí se islamiza en buena medida. La conquista de la India procede de los países limítrofes, sin tanta fuerza como Bagdad.

El fin del imperio

Tras la revolución abasí, en el 750, se crean tres califatos y múltiples reinos de taifas. Los abasíes no controlan todo el territorio. Las luchas por el califato, llevan a la anarquía total entre el 809 y el 813. Al-Mutasim (833-842), que no pudo mantener el califato en Damasco, se trasladó a Samarra en el 835.

En 1258 la invasión mongola de Gengis-Jan sacude el Imperio en el oriente y obliga al califa a refugiarse en El Cairo. El imperio musulmán se ha desintegrado. No obstante, habrá califas abasíes hasta 1517, cuando los Otomanos conquisten el poder.

Allí donde se instaló el islam la religión perdura, o al menos estuvo asentada durante muchos años. El espíritu del Imperio musulmán pasará a los turcos otomanos que dominarán el Próximo Oriente hasta la Edad Contemporánea.

                      ELEMENTOS DE LA ESTÉTICA ÁRABE Y SUS CARACTERÍSTICAS

http://almez.pntic.mec.es/~jmac0005/Bach_Arte/Teoria/Html/vocabulario5.htm

El arte islámico nace para expresar la nueva religiosidad musulmana. El islam nace en la península arábiga y desde las primeras predicaciones, hacia el 612 hasta el fin de los Omeyas en el 750, cuando dominan desde la península ibérica hasta el río Indo, han pasado tan solo 138 años. Por ello, el arte islámico a adoptado influencias de diversas culturas, y elementos artísticos diferentes. Sin embargo, es un arte, fundamentalmente, religioso lo que le da una sorprendente unidad.

     Destaca la arquitectura sobre las demás artes, y la mezquita y los palacios sobre las demás construcciones. La decoración es muy abundante. Pero son escasos los motivos figurativos y se fundamentan en los abstractos: vegetales, geométricos y caligráficos.

PINTURA, ESCULTURA Y ARTES SUNTUARIAS 

     Las artes figurativas en el islam nunca tuvieron un gran desarrollo, más por prejuicios sociales que por una prohibición expresa del Corán. Lo que el Corán condena es la idolatría, no la representación figurativa. Esto quiere decir que hay una escasez real de pintura y escultura, aunque no absoluta. No obstante, en épocas rigoristas anicónicas, sí que se lanzaron fatuas de prohibición de pintar seres vivos. Hoy en día la mayoría de los musulmanes no las tiene en cuenta. Lo que sí se ha respetado es el tabú de pintar la cara de Mahoma y sus compañeros de los primeros tiempos.

     En pintura hay que destacar la miniatura persa, que al igual que la de los cristianos decora libros, el Corán, libros de literatura y científicos. Los motivos son tanto religiosos como de la vida palaciega y sus placeres. Es la mayor fuente de imágenes figurativas del islam que tenemos. Su época de esplendor son los siglos X y XI.

     En la miniatura distinguiremos tres escuelas la árabe, la persa y la turca. La escuela árabe aparece en el siglo XII en torno a Iraq. Nos proporciona un testimonio a cerca de las costumbres de la época. Destacan obras como los Autómata de al-Jarizi, obras de medicina atribuidas a Galeno o Dioscórides (La materia medicina), el libro de fábulas de Calila y Dimna, y libros de aventuras. Pero sobresale el Libro del arte veterinario. La segunda escuela es la persa, a partir del siglo XIV, que tiene una influencia oriental, sobre todo china. Destacan el Bestiario de Ibn Bajtista, el Libro de los reyes y el Tratado de anatomía de las constelaciones. En el siglo XVI se conoce la figura de Bezad, que crea la escuela bezadiana, famosa por sus obras de género y los retratos. La tercera es la escuela turca, a partir del siglo XIII. La obra más representativa es El libro del saber de los aparatos mecánicos.

     En la decoración predominan los motivos geométricos, los colores planos y vivos y las líneas negras. Uno de los motivos más característico es la caligrafía, con frases del Corán.

     La escultura es aún más escasa. Se reduce a las artes menores: cerámica, vidrio, marfil, cofres, etc. Sin embargo, existen relieves con motivos geométricos y caligrafía, en puertas y paredes. Este tipo de representaciones encuentra su ámbito en la élite social islámica, que gusta del lujo. Escultura como la del Patio de los Leones en la Alhambra es extraordinaria.

     La cerámica comienza en el período abasí. El principal centro productor es la ciudad turca de Izmir (Esmira), en la que se fabricaron los primeros azulejos decorados.

     En marfil destacan los olifantes (cuerno de marfil) de carácter decorativo y finamente labrados.

     En la fabricación de vidrio aparecen nuevas técnicas, como el soplado y el vidrio pintado.

     La madera se trabajó con mayor profusión, ya que las obras estaban destinadas a la talla de alminares, tribunas, mihrabes, armarios y recubrimiento interior de cubiertas.

     Entre los metales sobresale el bronce, en el que aparecen motivos animales. Servían como objetos de vajilla o de uso religioso.

     Pero lo más representativo es el desarrollo de los tejidos. Utilizan todo tipo de telas, pero gustan sobre todo la seda, y las alfombras y tapices.

ARQUITECTURA 

     La arquitectura es la representación artística, por excelencia, del islam, goza de una notable uniformidad, a pesar de la variedad de influencias que recibe, e incluso a lo largo del tiempo. Los musulmanes adoptan, y adaptan, todos estos elementos de forma creativa, según sus necesidades y su concepción del mundo. Lo más destacado es la exuberancia decorativa, geométrica, epigráfica y vegetal, de lacería y mocárabes. Los almohades utilizan los paños de sebja, una retícula de rombos de trazos lobulados o mixtilíneos. Todo el espacio se decora, debido al horror vacui. Es una decoración notablemente abstracta. La celosía se utilizará para cerrar vanos.

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=831421

     Las construcciones son de escasa altura, y de gran perfección matemática. Predominan los volúmenes cúbicos y geométricos, entre los que destacan las cúpulas. Utiliza todo tipo de materiales, pero en general usa poco la piedra, salvo en Egipto y Córdoba, y prefiere la mampostería y el recubrimiento con yeso. Como soportes utiliza tanto el pilar como la columna. Son delgados, bajos y de poco peso. Las columnas están coronadas por capiteles con decoración geométrica, que pueden ser novedosos, como el capitel nazarita, el capitel de avispero o el orden corintio estilizado, que se convierte en el capitel islámico.

     Usa todo tipo de arcos pero prefiere, y perfecciona, el arco de herradura y el peraltado. Frecuentemente los arcos están lobulados. Encontramos arcos de herradura apuntados, mixtilíneos, etc. Están decorados con mocárabes, festoneados o angrelados. También existen arcos entrelazados y superpuestos. Las cubiertas son de poco peso, frecuentemente de madera y plana. También hay bóvedas y cúpulas. Utilizan la bóveda de cañón y de arista, pero también la gallonada o la esquifada.

Tipologías de edificios

     En el siglo XII, por influencia turca, se inicia la tradición de los mausoleos, también con patio cuadrado y cubierto con una cúpula. Poseen una cámara para el sarcófago y otra para orar.

     Junto a la mezquita se encuentra la madraza, o escuela coránica, que consta de un patio central al que dan las celdas de los estudiantes y una sala rectangular grande llamada al-quaah.

     También se construyeron fondas para viajeros, con un patio alrededor del cual se organizan las dependencias. Las fondas son fundamentales en las travesías del desierto. Constan de un gran espacio amurallado, con patio interior, galerías, establos, almacén, etc.

     Las atarazanas son el lugar donde se construyen los buques, por lo que requiere grandes espacios próximos al mar. Se trata de una gran nave cubierta con madera.

     Los baños, hamán, imitan las termas romanas ya que tienen la misma estructura, piscinas de agua caliente, fría y templada. Están ricamente decorados y cubiertas por una cúpula calada, para que entre la luz.

     Entre los edificios civiles destaca el palacio, dividido en tres partes, cada una con una función diferente y estructurada alrededor de un patio. La mexuar está dedicada a la administración de justicia y a las audiencias; el quaat al-arsh  es la sala del trono. El salámlik está reservado a las ceremonias importantes, es la parte pública de la casa. Y el harén son las habitaciones privadas. Aquí se encuentran los jardines y los baños.

     La vivienda común se construye en torno a un patio sin vanos al exterior, los pocos que hay están cerrados por celosías. En el patio hay una fuente o un pozo y está rodeado por pórticos. Es una casa pensada para la vida privada.

     Además se construyen puentes, alcazabas, alcázares, acueductos, hospitales, y todo tipo de edificios que hacen posible la vida en la ciudad.

     La ciudad islámica es muy característica. La medina es el núcleo central de la vida urbana donde se construyen la mezquita mayor y el zoco o mercado. El trazado de sus calles es irregular, con numerosos callejones sin salida y adarves. No hay plazas, y los barrios están especializados en diferentes profesiones, que cierran sus puertas por la noche. Las casas presentan al exterior muros sin vanos. Esta característica de agrupación de edificios y oficios en ciertas calles, permite en la ciudad una fuerte segregación espacial.

http://club.telepolis.com/geografo/urbana/medieval.htm

La mezquita

     El edificio fundamental es la mezquita. Esencialmente consta de un patio, con una fuente central, que está rodeado por un pórtico cubierto. Hay, también, un gran salón cuadrado, sala de oraciones, con un muro orientado hacia La Meca (alquibla), con el mihrab, nicho muy decorado, y el mimbar o púlpito de predicaciones, y la macsura, o espacio reservado al califa. Además de los minaretes, que están adosados al patio.

http://boj.cnice.mecd.es/~aprf0002/mezquita_2/mezquita_documento.htm

     En el islam no es necesario acudir a la mezquita para rezar, pero sí se establece la costumbre de acudir a ella a la oración del medio día del viernes, lo que justifica la construcción de mezquitas de grandes dimensiones. A diferencia de otras religiones, la mezquita no es el lugar sagrado en el que reside Alá, y por supuesto no se guardan en ella estatuas de santos. Se trata de un lugar de oración en el que se reúne la umma y en el que se escucha el sermón del imán.

     Existen tres tipos básicos de mezquita: la mezquita hipóstila, que es el primer modelo. Se concreta en la época omeya y posee gran número de columnas perpendiculares a la alquibla, aunque también pueden ser paralelas. La cubierta es plana y de madera; la mezquita de ivanes, que aparece asociada a la madraza, desde el siglo X (el elemento diferenciador es el iván, un espacio cuadrado, generalmente cupulado y abierto al exterior por uno de sus lados); y la mezquita de planta centralizada, cubierta por una cúpula. Este tipo aparece tras la toma de Constantinopla por los turcos, que toman la iglesia de Santa Sofía como modelo. La mezquita completa, incluso el patio de abluciones, está cubierta por una cúpula.

 

 

                                  PRINCIPALES OBRAS DEL ISLAM EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

EL PERIODO CORDOBÉS

http://www.artehistoria.jcyl.es/histesp/videos/54.htm

 

     En Occidente hay dos centros que se influyen mútuamente: Túnez y al-Ándalus. En al-Ándalus se desarrolla un arte original e independiente de Oriente. La originalidad le viene de sus contactos con la cultura hispanorromana y visigoda, del conocimiento del arte romano y del románico.

     Este es uno de los períodos más esplendorosos del ate islámico. Tienen influencias hispanorromanas, sirias y bizantinas. Se desarrolla entre los siglos IX y X. Cuando en Occidente aún no ha aparecido el románico.

     Emplea el muro de piedra con sillares bien labrados, el hormigón y la mampostería. Pero también aparece el ladrillo y el yeso.

     El soporte preferido es la columna con fuste y capiteles de estilo hispanorromano, en el que destaca el orden corintio estilizado, que con Abderramán II se convierte en el capitel islámico. Abderramán III construye Medina Azahara en donde se emplea el capitel de avispero. Aparece el pilar compuesto de planta cuadrada o cruciforme con columnas adosadas. Se superponen los soportes para ganar altura, poniendo una columna sobre un pilar o sobre otra columna. Los capiteles llevan encima amplios cimacios, lisos o decorados de manera geométrica, en los que se apoyan los arcos de herradura.

     El arco de herradura es de origen visigodo, pero en Córdoba se estiliza y perfecciona, se hace un poco más peraltado. Desde aquí se difunde a todo el mundo islámico que lo adopta como una de las señas de identidad de su arte y su cultura. Los arcos de herradura más cerrados se hacen en el siglo X. Aparecen los arcos lobulados de tres o cinco lóbulos. Las dovelas se decoran, en principio se alternan las dovelas blancas y rojas, más tarde se alternarán dovelas decoradas y lisas. Los arcos, a veces, se entrelazan para formar arcos apuntados y mixtilíneos. El arco es un elemento arquitectónico exento, por lo que puede superponerse y yuxtaponerse. No forman bóvedas sino que son perpendiculares al muro y forman vigas para sostener una cubierta plana, o una falsa bóveda de crucería. Se combina el arco y el dintel. El arco puede ser un elemento decorativo o un elemento de descarga. Cuando el arco forma parte del muro se enmarca con un alfiz, que generalmente está decorado.

     La cubierta suele ser plana o una falsa bóveda, que da como resultado una bóveda gallonada, en forma de huso y abundantemente decorada. Pero no faltan ejemplos de bóvedas de cañón y de arista. La más original es la bóveda califal, formada por una serie de nervios entrecruzados que dejan un espacio central en el que se sitúa una bóveda gallonada.

     También son característicos los modillones, elemento voladizo sobre el que se asienta una cornisa o alero, o los extremos de un dintel, y las almenas escalonadas que rematan los edificios.

     La decoración es compleja y variada. Utiliza todos los convencionalismos de la decoración musulmana. Está realizada en mármol, estuco, alicatado e, incluso, mosaico.

     Los edificios más representativos de este período son la mezquita de Córdoba, de larga historia constructiva y compendio de todo el arte, y el palacio de Medina Azahara. La mezquita de Córdoba responde al modelo hipóstilo con una sala de oración de once naves perpendiculares a la alquibla. Consta de dos pisos: el inferior, con columna con un capitel corintio estilizado que sostienen arcos de herradura y las dovelas alternan los colores blanco y rojo; y el piso superior, en el que encontramos pilares que se apoyan en las columnas y sostienen arcos de medio punto. El palacio de Medina Azahara lo mandó construir Abderramán III en el 936, como palacio califal y centro del poder. Se trata de una auténtica ciudad privada. El conjunto está rodeado por una muralla. En el interior hay diversas terrazas y jardines alrededor de los cuales se articulan los edificios. Los muros de piedra fueron cubiertos con mármol y con una decoración muy estilizada. También son de reseñar la mezquita de Bad al-Mardum, (hoy ermita del Cristo de la Luz), el castillo de Gormaz, y el puente sobre el Henares en Guadalajara. Abundaron las alcazabas que formaron la línea defensiva del Califato.

http://www.arteguias.com/palacio/palaciomedinaazahara.htm

EL PERIODO DE TAIFAS 

     La descomposición del califato de Córdoba, y la aparición de las taifas, favorecen la Reconquista, abriendo un período de inseguridad, pero también de intercambio cultural. Es la época del románico pleno. Se popularizan las formas califales. Todos quieren imitar el esplendor de Córdoba, pero no tienen su dinero, así que utilizan materiales pobres pero que parecen buenos. Predominan el ladrillo y la mampostería recubiertos con yeso y estuco, y pintura de esmalte. Es un arte muy decorativo y efectista en el que se deja sentir la influencia mudéjar.

     Surge el arco mixtilíneo, con zonas curvadas y rectas, quebradas, de alto valor decorativo. Se entrecruzan los arcos, e incluso hay arcos ciegos. Esta se considera la época «barroca» del período califal.

     La mayoría de las mezquitas de taifas han desaparecido, por la pobreza de los materiales y por que fueron convertidas en iglesias cristianas. Sin embargo, se conservan mejor los palacios, y sobre todo los edificios militares, alcázares, alcazabas, murallas, torres, etc. Destacan la aljafería de Zaragoza, las murallas de Almería o las alcazabas de Málaga o Granada.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/6/6f/Testero_norte_4.jpg/800px-Testero_norte_4.jpg

LOS ALMORÁVIDES Y LOS ALMOHADES

     Tras el período de taifas el poder político se traslada al norte de África de la mano de los integrismos religiosos. Es la época de las mezquitas de Argel y Fez. Predominan los edificios religiosos, mezquitas de carácter austero. Los modelos arquitectónicos no sólo son los de la tradición andalusí, sino también del norte de África. En la cristiandad comienza a aparecer el gótico.

     Utilizan el ladrillo y la mampostería. Se enriquecen las techumbres con mocárabes y se decora con yeserías. El soporte por excelencia es el pilar, hecho de ladrillo. El arco se vuelve, aún más, un elemento decorativo, y abundan los arcos ciegos, entrecruzados, lobulados, etc., generalmente de herradura y apuntado, y enmarcado por un alfiz. No obstante, predomina lo constructivo sobre lo decorativo, y se diluye el horror vacui. Destaca la cerámica vidriada para la decoración, la decoración vegetal y el recubrimiento con paños de sebja en el período almohade.

     El mayor carácter militar de los almohades les lleva a construir edificios militares, murallas, torres albarranas, alcazabas, etc.

     Los edificios más representativos son los de Sevilla: la Giralda, el alcázar y la torre del Oro, y la Qutubia de Marraquech.

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EL ARTE NAZARÍ 

     El reino de la taifa de Granada fue el que más duró de todo el período musulmán de al-Ándalus. Evolucionó en un círculo cerrado de gran creatividad. Los edificios más emblemáticos son la Alhambra y el Generalife.

     Se caracteriza por la exuberancia decorativa, que enmascara las formas y la pobreza de los materiales de construcción: mampostería, estructuras de madera, soportes de ladrillo, etc., que abundan incluso en las construcciones militares. Predomina lo decorativo sobre lo constructivo.

     Los soportes suelen ser pilares y columnas, con un capitel poligonal o cilíndrico decorado con una banda ondulada, capitel nazarita. Pero también se encuentran los órdenes clásicos estilizados. Los capiteles poseen un gran ábaco. Se crea la columna nazarita, formada por un fuste fino y liso que se levanta sobre una basa ática. Posee una serie de collarinos que preceden al capitel.

     La tipología de los arcos es muy variada, pero los más característicos son: el arco de medio punto peraltado, generalmente angrelado, y el arco con mocárabes en el intradós, generalmente apuntado.

     Las techumbres están ricamente decoradas, lo que oculta la pobreza de los materiales. Existe todo tipo de bóvedas repletas de mocárabes.

     La decoración presenta todos los convencionalismos habituales, pero sobresale la belleza de la caligrafía. En la parte baja del muro hay un zócalo con piezas de cerámica y yesería. Todo combinado con gran originalidad.

     La Alhambra de Granada es el edificio más destacado, en el que se resumen todas las características del arte nazarita. Se trata de un edificio civil y militar situado en una colina. Hay una alcazaba y un palacio, además de una extensa zona ocupada por los sirvientes. Destacan los jardines, y sobre ellos el Generalife. Todo el conjunto representaba un trozo del paraíso.

http://www.artehistoria.jcyl.es/artesp/obras/9743.htm

REPASO:

http://es.youtube.com/watch?v=u2Np9RaUMoQ

 

 

DATOS Y COMENTARIO:

Vicente Palencia.

TIC en las CCSS.

Un trabajo bastante intenso de repaso.

En bastantes ocasiones se perdía el trabajo realizado, o no queda como yo quería. No se la causa.

 

Lección de arte musulmán

Lección de arte musulmán

Antes de empezar a estudiar el tema del arte musulmán conviene que tengas algunas imágenes que te ayuden a entender la influencia del arte musulmán en la Península Ibérica.

 

Teclea sobre la siguiente dirección:

1. Alhambra:

http://www.poulsons.com/Alhambra.jpg

2. Mezquita de Córdoba:

http://www.liceus.com/cgi-bin/gba/interiorharam.jpg

3. Medina Azahara:

http://www.andaluciaimagen.com/Medina-Azahara-Provincia-de-Cordoba-Andalucia-Espana_6064.jpg

4. Giralda:

http://www.arteguias.com/imagenes/giralda.jpg

5. Alcazaba de Almería:

http://www.fuenterrebollo.com/Heraldica-Piedra/Almeria/Alcazaba/alcazaba-entrada-2.jpg

Madinat al-Zahra :  La aljama de Córdoba dejó sin duda una importante impronta en otras áreas del territorio andalusí. Después de la de Córdoba habría que citar la mezquita de Madinat al-Zahra, construida por Abd al-Rahman III, y que sería más que la aljama, el modelo de mezquita que más seguían los edificios religiosos ordinarios de Córdoba. En la actualidad el edificio es un resto arqueológico dentro del complejo urbanístico de Madinat al-Zahra, y de él se tiene conocimiento por las fuentes literarias que han llegado  hasta nosotros y por las excavaciones que se están realizando desde 1964 por Félix Hernández y Pavón Maldonado. La mezquita se localizaba entre la parte palatina y la parte baja destinada a la población. Se elevó con gran celeridad debido a la numerosa mano de obra que allí se aplicó, y por trabajar simultáneamente en tres puntos: la sala de oración, el patio y la qibla. Su orientación es correcta, hacia el sureste, y la sala de oración está formada por cinco naves perpendiculares a la qibla, con ocho tramos. La anchura de las naves va decreciendo desde la central a las laterales.

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